lunes, 16 de noviembre de 2015

EL FLUVIÀ

El Fluvià, manso y tempestuoso, querido y odiado, nuestro río.

Los ribereños, aquellos que nacimos a la vera de un río tenemos sentimientos encontrados, porque el río nos da y el río nos quita, pero es más lo que nos dona que lo que nos arrebata.





Seguramente no seriamos iguales sino hubiéramos nacido y crecido al lado de un río, hubiéramos sentido su furia, su belleza, su paso lento y pausado.







La belleza del río no se puede describir, se tiene que sentir.









Nuestro río, El Fluvià, no es un gran río, pero es nuestro río, que manso y pausado camina hacia su destino, regalándonos en sus limpias aguas la alegría de la vida: simple y bella.





Paz en sus orillas llenas de historias e historia milenaria de otros tiempos.







Manso y pequeño, El Fluvià, discurriendo como una sinfonía  sin notas discordantes. ¿Quien no escucha tu música?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario