domingo, 26 de octubre de 2014

El otoño es para soñar

Este otoño en Cataluña, Catalunya, no será un otoño típico y no será por el tiempo, que también es atípico este año 2014, sino porque la ilusión de muchas personas, los anhelos de ellos y de quienes los dejaron estaba la de hacer un nuevo estado, una entidad libre, algo que no se puede explicar si no vives en Cataluña y convives con los catalanes.


Yo, lejos de sentirme agredido, me siento orgulloso de haber conocido a personas anónimas, provenientes de diferentes estratos sociales luchando por una idea, una ilusión, profundamente arraigada en sus corazones.

Es cierto que siento cierta envidia de que en mi tierra castellana no tengamos está sensación de pueblo, este orgullo, que nos fue arrebatado allá por 1520 y donde en la época se decía:

«Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres, sea gobernado por quienes no te tienen amor».

No olvido, como los catalanes tampoco olvidan, porque esta tierra también ha sido y sigue siendo gobernada por quienes no le tienen amor.

Espero que los pueblos de España, todos y cada uno, alcancen la libertad, configurándose en naciones, federándose o confederándose según la libre y democrática voluntad de sus ciudadanos.